Eryndor descubrió que el abismo estaba lleno de criaturas terribles, como gigantescas arañas y bestias aladas que parecían hechas de fuego y humo. A pesar del peligro, siguió adelante, impulsado por la curiosidad y la determinación.
Pero la leyenda dice que, en ciertas noches, cuando la luna está llena y el viento sopla con fuerza, se puede escuchar la voz de Eryndor gritando desde el abismo, y ver una luz brillante que se apaga en la distancia.
Desde ese día, la gente de Ashwood se aseguró de evitar el lugar, temiendo la ira de Xorvath y la desaparición en el Abismo del Infierno Mega.
Uno a uno, los jóvenes fueron desapareciendo en la oscuridad, hasta que solo quedó uno. Este último, llamado Eryndor, se negó a rendirse y decidió explorar el abismo. A medida que descendía, la temperatura aumentaba y el aire se volvía más denso.